No debemos olvidar que la comunicación interna ayuda a reducir la incertidumbre y a prevenir el temido rumor, un elemento muy peligroso para las instituciones ante el cambio.
Si no sabemos cuidar a nuestro cliente interno (compañero de trabajo), difícilmente podremos dar respuestas satisfactorias a los clientes externos (beneficiarios, funcionarios, ciudadanía en general).
Esto puede llegar a degenerar en maltrato, falta de respeto o y, por lo tanto, un clima organizacional lleno de sospechas, suspicacias y un grupo de funcionarios que no está unido.
Un ambiente organizacional tenso facilita que la mayoría desmotivada se deprima, es decir, se le bajen las defensas y que esté predispuesta a contraer cualquier enfermedad (que haya heredado genéticamente) y que falte al trabajo.
Esto predispondrá al trabajador a asumir la actitud de hacer lo que le parece, o hacer las cosas por cumplir o solo “hacer tiempo” hasta que llegue fin de mes.
En cambio, en una institución donde se capacita al personal, se lo escucha, se presta atención a sus necesidades y expectativas dentro de JICA, todo esto inducirá al funcionario o trabajador, a un cambio de actitud y a asumir un compromiso más allá del formal, pues se siente tratado con respeto, escuchado, tomado en cuenta, etc.
Mg. Guillermo Pérez Vásquez
Consultor en Comunicación Estratégica para el Desarrollo Humano con Inclusión Social, Sostenibilidad y Psicólogo, Psicoterapeuta
http://posicionamientoyfidelizacion.blogspot.com/
http://escuchaempatica.blogspot.com/
998030233
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